Como madre soltera, ¿te importa el parecido físico con tu hijo?

by Familia Monoparental
madre soltera


A todas las madres y padres nos hace ilusión que nuestrxs hijxs se parezcan a nosotrxs. Sin embargo, cuando eres madre soltera este punto cobra especial importancia, tanto si eres madre soltera por elección como si el otro progenitor decide no involucrarse.

El 50% de los genes de nuestro hijo, o el 100% en algunos casos, no nos pertenece. Los hijos de las madres solteras por elección nunca conocerán a su donante. Las madres que han salido adelante solas sin la colaboración del otro progenitor, quizás prefieran no recordar a esa persona. Es gente que no forma parte de nuestro día a día, pero sin embargo sí están presentes de alguna forma a través de nuestrxs hijxs. 

Mi hija no se parece a mi. Hay rasgos como el color de piel o el tipo de pelo que claramente son de la otra mitad. Por supuesto, ni quiero menos a mi hija ni la siento menos mía por no tener este parecido físico. Ahora me parece perfecta tal y como es, no cambiaría nada. Aunque si hubiera podido elegir durante el embarazo, hubiera elegido una mini-yo. 

El parecido físico es lo más evidente, pero ni mucho menos el único rasgo heredado. También transmitimos los rasgos de personalidad, gestos, gustos o aficiones. Por ejemplo, si mi hija tiene buen oído para la música (que yo no tengo), ¿es una afición espontánea, o quizás su otra abuela es profesora de música? Son preguntas que en el día a día no me hago, mi hija es mía, pero de vez en cuando, cuando surge algún gesto o gusto que no reconozco, sí que me pregunto de dónde vendrá. 

A medida que crezca, me imagino que también se mirará en el espejo, quizás querrá saber de dónde vienen esos rasgos que no reconoce en su entorno. Si eso ocurre tendré que darle la información, ya que tiene derecho a saber de dónde viene, para construir su autoconcepto. A veces he pensado que ojalá hubiera podido darle yo todos los genes, ojalá se viera reflejada en mí, célula a célula. Pero eso no es así, ella existe gracias a la mezcla de dos genéticas, lo bonito es que ella es una persona nueva, diferente a mí.

Es una experiencia diferente a las familias tradicionales, donde siempre hay un reparto de rasgos: “la nariz es tuya” y “la simpatía es mía”. Pero no por ello son menos hijxs nuestrxs, la maternidad o paternidad no son solo las células. Es, sobre todo,  cuidar, acompañar, educar, y amar.

 

Photo by Xavier Mouton Photographie on Unsplash

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