En un proceso de reproducción asistida, ¿qué información puedo saber de mi donante?

by Familia Monoparental

En colaboración con Aida Casanova, abogada de familia

Una de las dudas que tienen las mujeres en proceso de reproducción asistida para ser madres solteras es qué información pueden saber de los donantes de esperma o de óvulos. Algunas mujeres querrían tener todos los datos para cuadrar las piezas del puzzle y conocer mejor de dónde viene su bebé. Otras prefieren saber lo menos posible para que el donante siga siendo una presencia abstracta, y no imaginarlo como una persona real que forma parte de su familia monoparental. Aquí vamos a repasar la regulación española en esta materia. 

Información que podemos saber del donante

La clínica tiene la obligación, si se lo solicitamos, de entregar a la futura madre soltera  información básica de las características físicas del donante. Según la ley, debe garantizarse la mayor “similitud fenotípica e inmunológica”. Estas características son: edad del donante al momento de la donación, grupo sanguíneo, tono de piel, color de ojos, color de pelo y si es liso o rizado, complexión corporal (no altura) y tipo de raza (caucásica, etc). De hecho, las clínicas utilizan esta información para buscar donante parecido a la madre. El proceso de selección es anónimo, por tanto nunca nos darán ningún dato personal del donante ni información más detallada sobre esta persona. 

La clínica es la encargada de realizar unos rigurosos procesos de selección para ofrecer una calidad de esperma u óvulos adecuada. Por tanto, la mujer que empieza un proceso de reproducción asistida para ser madre soltera puede estar tranquila, ya que la donación cumplirá unos altos estándares de calidad. La paciente de reproducción asistida no interviene en este proceso, debe confiar en la profesionalidad de la clínica y del banco de semen. 

Límite de 6 bebés nacidos por donante

Cada persona puede realizar donaciones hasta que sume 6 bebés nacidos máximo, incluyendo hijos propios. El motivo de este límite es para minimizar el riesgo de que “hermanos” de sangre, puedan llegar a establecer una relación amorosa sin saberlo. Este es el límite legal, sin embargo, no hay un mecanismo oficial de control, sino que cada clínica tiene su propio registro. En el momento de la donación, les preguntan si han realizado donaciones antes y en qué centros, para tratar de evitar más donaciones del máximo permitido. Sin embargo, al no haber un registro en la práctica puede realizar 6 donaciones en cada clínica. Este es un riesgo real, pero en la práctica se han detectado pocos casos de irregularidades. Además la compensación por la donación es muy pequeña. Por tanto a un donante no le interesará viajar entre comunidades por este dinero. Aún así, desde diversos agentes sociales se reclama un registro único de donantes para evitar cualquier irregularidad.

Información que las clínicas sí tienen, pero no nos dan

Además de la información que nos proporcionan, el banco tiene un historial médico más detallado del donante, así como sus datos de contacto. Esta información solo se utiliza en caso de necesidad. Por ejemplo, si se detecta una patología hereditaria a uno de los hijos de ese donante, este registro permite localizar a otros niñxs del mismo donante. O en caso de que el niño esté gravemente enfermo, se contactará con el donante para recabar más información, si el equipo médico lo considera necesario. Esta comunicación se realizará en casos muy excepcionales y siempre a través de la clínica, el/los donante/s y la madre nunca tendrán contacto directo.

Otros marcos legales

En otros países sí que se ha dado la posibilidad de conocer al donante, basado en el derecho de los niños a conocer sus orígenes. Aunque esta iniciativa permite más transparencia y da la posibilidad a los hijos nacidos por reproducción asistida de tener más información sobre su ascendencia genética, la consecuencia ha sido una caída drástica de las donaciones. La gran mayoría de donantes no quieren tener ningún vínculo con los hijos nacidos de su donación. Es un acto que se realiza por economía o por ayudar a otras personas, pero eso no significa que quieran formar parte de sus vidas, ni dejar abierta la puerta a que les contacten en un futuro. Debemos aclarar que en estos países en ningún caso este niño puede reclamar la filiación. 

Conclusión

La selección del donante es competencia de la clínica, no de la madre. Los profesionales se encargan de realizar todas las pruebas necesarias y de contactar con éste en caso de necesidad. La madre debe ubicar mentalmente a este donante como una persona anónima que ha cedido su esperma. No debemos considerarlo como un padre, o como una persona real que forme parte de la vida de nuestro hijo. 

Aida Casanova es abogada especializada en Derecho de Familia, Derecho Penal y Derecho Civil. Puedes contactar con ella en su web  www.aidacasanova.com o a través de su página de Instagram. 

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